JUAN VILAPLANA SOUSA

ADMINISTRADOR DEL MARQUES DE DOS AGUAS EN ONIL
NACIO EN 1850 EN ONIL.
DESDE 1887 HASTA 1909 FUE ALCALDE Y CONCEJAL EN VARIAS LEGISLATURAS.
1908 DEJA EL CARGO DE ADMINISTRADOR DEL MARQUES.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Semana de Quintos


En este post vamos hablar de la popular semana de Quintos, que fue de mucho arraigo en nuestra villa, hoy desaparecida al dejar de existir la milicia obligatoria, donde se movilizaban los mozos de toda la nación, nos vamos a centrar en la semana de quintos de los años cuarenta y principios de los cincuenta.
Onil pertenecía a la caja de reclutas de Alcoy, el año anterior de incorporación a filas el máximo organismo local el Ayuntamiento llamaba a sus jóvenes que les correspondía para el reconocimiento medico y la inscripción y sus alegaciones podían ser de salud, como familiar para estar exentos de tal menester.
El sorteo se realizaba en Alcoy los números más bajos estaban destinados Sahara, Canarias, Melilla, Ceuta, Tetuán, Sidi Ifni, así sucesivamente, los números más altos correspondían a localidades cerca de la caja de reclutas de Alcoy. Mismo Alcoy, Alicante, Valencia, Cartagena, etc etc.
En un tiempo corto los primeros no más de ocho días comenzaba la incorporación a filas a sus respectivos regimientos presentándose en la caja de reclutas de Alcoy para el consiguiente desplazamiento.
La semana de quintos se hacia con anterior a los primeros quintos que se incorporaban al servicio militar, anteriormente te habían realizado las sucesivas reuniones de hermanamiento donde se organizaba la semana, y se buscaba un cuartel que normalmente era una casa deshabitada de algún familiar o amigo de los quintos.
El primer día Lunes la comitiva de quintos de dirigía hacia la zona de la ermita Polop donde abundaban grandes masias de campo en termino municipal de Alcoy, entre las que destacamos algunas, El Chocolatero, La Cordeta, Torre Redona, El Troncal etc etc.
Lo quintos iban equipados con la consiguiente manta, esta semana se hacia en Marzo, después en las últimas décadas del siglo pasado paso a Diciembre. Como hemos indicado de llevar la popular manta que ha sido siempre como el atuendo indicativo del quinto, la gorra o sombrero, alpargatas, así como algunas guitarras para amenizar el ambiente festivo y el burro con el consiguiente aparejo principal de las bestias de carga donde cargaban lo que se recogía de las masias, patatas, pan, embutido, vino…En recorrido iban por traviesas, caminos, sendas, se recorrían todas las masias del norte de Onil, Galindo, El Puig, Casa Umbria, Planets, Collao…. Era normal pasar la noche en la pallisa de las fincas, después de cenar la tertulia el único requisitito del mediero de la finca era no fumar en la pallisa por el consiguiente peligro, y si alguien quería fumar a dormir bajo de las estrellas. La noche acaba con música de guitarra y cánticos de los quintos. Todas las casas de campo bien de Onil como alrededores tenían buena acogida a los quintos siempre había algún quinto que conocía a los medieros de estas fincas, estas gentes recibían con los brazos abiertos y alegría a los mozos que estaban a punto de ir a la mili. El martes por la tarde llegaban a Onil después de recorrer los montes y campos donde el pasacalles estaba asegurado y siempre en busca de las novias intentaban hacer el recorrido.
El Miércoles abandonaban el pueblo para recorrer la otras fincas del pueblo de la parte Oeste, La Senia de Vinagre, Torria, Casa Mosen San Chuan, Els Masets y llegar también a termino de Biar.
En los días que estaban en el pueblo los quintos lanzaban caramelos a la chiquillería que se agolpaba y los seguía por todo el pueblo, con los consiguientes cánticos y gritos de “ Viva la quinta”. El pueblo vivía intensamente esta semana que sus jóvenes se despedían de manera oficial para la partida a filas, años de arraigo con mucha solera la semana de quintos. El jueves estaban todo el día en Onil recorriendo las calles pidiendo la voluntad por las casas que tan amablemente y generosamente les daban las mujeres, al medio día los quintos en la plaza mayor esperaban la salida de las fabricas donde familiares y novias de los quintos hacían una para extra, la tarde la dedican a los niños recorriendo el pueblo.
El viernes era día de mercado, que por aquellos años los tenderetes se montaban en la Plaza Mayor, esa mañana amenizaban con sus guitarras el día de mercado, la alegría era palpable en el pueblo, la jovialidad de los quintos era la risa de vendedores, mujeres que bajaban a comprar.
Ese mismo día por la tarde sacaban a los niños del colegio, iban a dar la vuelta al pueblo en pasacalle muy animado, donde los pequeños eran los reyes de la fiesta, este ambiente que tenia la semana de quintos festivos llegaba al máximo esplendor con los más jóvenes en este día donde era una autentica piña.

Sábado era el último día de la semana festiva de la quinta, este día con un carro de labradores, pero sin mula se iba por las alfarerías a pedir leña para la hoguera de la noche, llenaban de dos a tres carros de leña, que la dejaban en la plaza que por la noche encenderían la hoguera.
Cantidad de amigos, padres, novias o gente del pueblo acompañaban a los quintos en el final de la semana de quintos. Alguna quinta como la del año 51 hizo también a mitad de tarde una hoguera para los niños.
Como es sabido para la semana de quintos se pedía permiso al Alcalde que muy amablemente cedía el permiso a los mozos que pronto partirían a sus destinos militares con la consabida tristeza de las novias, en donde las cartas de amor eran las protagonistas del aquellos años que duraba el servicio militar.
Cuando se estaba en filas su máximo honor como Colivenc el 23 de Abril llevar a su madre en hombros por el pueblo de Onil para dar las gracias

2 comentarios:

Mari dijo...

Yo recuerdo a los quintos con mantas a las que las madres les hacian un agujero en el centro para que se la pusieran como un poncho, recuerdo la hoguera frente al ayuntamiento y verlos el viernes en el mercado trapicheando con las mujeres y sacando unos durillos.Un saludo

Anónimo dijo...

Hola Mari la semana de quintos ha quedado en nuestro recuerdo desapareció el servicio militar obligatorio se esfumo esta tradición por esto el recordarla cuando era muy arraigada en el pueblo de Onil, aquellos años cincuenta y sesenta del siglo pasado que se vivía con autentica emoción el sorteo de los mozos y sus destinos.
Un saludo.
Vilaplana Sousa.